viernes 5 de febrero de 2010

Ciclo sin fin


Para su primer centenario, Chile era presidido por Manuel Montt, un caballero enfermizo que en agosto de ese año viajó a Alemania en busca de un doctor que curara sus males. Mala suerte la suya, falleció la primera noche que durmió en Europa. En Chile, quedó la escoba. Era el año del centenario y no había quién gobernara. La ley ordenaba que el Ministro del Interior ocupara ese lugar, en ese entonces Agustín Edwards McClure, el tatara del actual dueño de El Mercurio. Como la gente no quería a Edwards -qué extraño-, fue destituido del cargo, reemplazado por Elías Fernández Albano. Así, este joven abogado se convirtió en una calle de Gran Avenida y en presidente. Como tal, viajó a Alemania a despedir al difunto ex mandatario Manuel Montt. En el funeral, agarró un resfrió del que no pudo recuperarse nunca más, muriendo el 6 de septiembre de 1910. La copia feliz del edén se encontraba ad portas de una celebración ¡¡y sin mandatario!! qué anarquía total, por dios. La solución fue nombrar a Ramón Barros Luco, que inventó un sandwich para celebrar y salvó la fiesta. Dicen que la historia es cíclica. Esperamos que el electo presidente no se pegue un viaje a Alemania como a mitad del 2010.

lunes 2 de noviembre de 2009

Yo opino...

Ojo con la poesía chilena

Usach abre las puertas a periodistas poetas

Los últimos sobrevivientes del perfil periodista-poeta intentaron hacer “proselitismo” hacia los estudiantes presentes. La idea: que se unan a esa particular forma de hacer periodismo que está por desaparecer.

Por Arelis Uribe

Un encuentro poco común se llevó a cabo en la Usach la semana pasada: tres poetas-periodistas se reunieron a hablar de esta extraña mezcla: un ser capaz de tomar las letras para comunicar hechos sociales y, a la vez, unirlas para explicar los hechos que acontecen dentro de ellos mismos.

Los tres poetas presentes -Hernán Miranda, Ronnie Muñoz y Margarita Pastene- son, a su vez, comunicadores sociales. Todos coinciden en que el ente literato-periodista es una especie en vías de extinción. Lamentable, pues el juego literario de las palabras le da vida al periodismo. Miranda mismo lo dijo al elogiar al periodismo argentino: a los chilenos les hace falta las imágenes y creatividad al relatar de los trasandinos.

Esto se contradice con los cimientos de este oficio. A mediados del siglo XIX nacieron en Chile periódicos que hicieron escuela y que revolucionaron la forma de comunicar. Los más destacados fueron El Ferrocarril y El Mercurio de Valparaíso los que alternaban en su contenido noticias locales e internacionales y editoriales duras y de corte progresista. En sus páginas escribieron los hombres ilustrados de la época, quienes, en su mayoría, se formaron en las letras y a partir de esa tribuna ocuparon el lugar de periodistas. Tal es el caso de Julio Vicuña Cifuentes o Baldomero Lillo.

Lo más probable es que la pérdida de este perfil responda a la sistematización universitaria que da a luz a comunicadores sociales. La prensa nacional se gesta a través de fórmulas establecidas al momento de redactar, y las casas de estudios forman a sus alumnos para que las manejen diestramente, cual estudiante secundario asimila la fórmula para desarrollar sin problemas un cuadrado de binomio o calcular la altura de un triángulo equilátero.

Son pocos los estudiantes que ingresan a estudiar periodismo porque amen las letras. Ese público cautivo por la lengua se dedica al estudio de Literatura o Pedagogía en Castellano. A seguir periodismo llegan jóvenes seducidos por la prensa de la TV, por la radio y por las comunicaciones en el ámbito empresarial. Muchos quieren escribir para decir cosas que creen importantes a la gente, otros porque comprenden la importancia e influencia de un medio de comunicación y quieren ser parte de su engranaje. Sin embargo, ninguno pretende pulir su pluma en la carrera y saben que más que talento para escribir, lo que se necesita es tener práctica y aplicar una técnica.

No quiero decir con esto que no haya valor ni creatividad en el periodismo. Claro que hay periódicos que logran congregar ambas cosas. Se lee, sobre todo, en el área deportiva y cultural de un periódico, así como en diarios cuya creatividad se desborda en sus portadas. Tal es el caso de La Cuarta o The Clinic. No obstante, es una minoría o grupo específico y no la máxima y constante del ejercicio profesional de los reporteros.

La instancia que la Universidad de Santiago de Chile albergó fue una jornada en la que tres periodistas poetas alentaron a los estudiantes de periodismo a ahondar en esa línea, a recordar que aunque hoy se disocie la literatura del periodismo, por abordar la primera un mundo ficticio y retratar el segundo, en teoría, el mundo real, ambos pueden y deben relacionarse para aumentar la calidad de la prensa en Chile.

Ha quedado de manifiesto en el pasado que estas técnicas convivían armoniosamente al estar relacionadas. También ha quedado de manifiesto en el ayer que romper esquemas y cambiar el status quo genera nuevas corrientes o nos hace volver a momentos en que hombres más ilustrados hicieron trabajos maravillosos. Ese es el llamado que hicieron estos maestros de las letras en una sala de la Usach cuyo nombre es de otro monstruo de las palabras: Víctor Jara. Nada es coincidencia y quizá, por ello, fue que se escogió esa aula para albergar tan noble encuentro.


martes 22 de septiembre de 2009

sobre muralismo urbano


Iniciativa RN se discute en el parlamento
Penalizarían graffitis no “artísticos”
El proyecto de ley que penalizaría rayados urbanos es una medida arbitraria que sesga la definición de arte.
Por Arelis Uribe

La propuesta, presentado por el diputado de Renovación Nacional Alberto Cardemil, establece que quien realice este tipo de actividades sin la autorización debida y cuyo daño exceda las 5 unidades tributarias mensuales (UTM), estará expuesto una pena de cárcel o el pago de una multa. Eso sí, el texto aclara que estos rayados no autorizados, o “graffitis", “no deben confundirse con los que constituyen manifestaciones artísticas”.

Este último punto convoca la discusión sobre una definición consensuada de arte, pues, al permitir que la calle sólo sea escenario para que “verdaderos artistas” trabajen, se margina a aquellos que también hacen de la calle la tela de sus obras, pero que, en vez de ser llamados artistas, son llamados vándalos o delincuentes por trabajar sin autorización. Contra ellos está dirigida este proyecto.

La ley de la calle

Escribir en un lugar público, se entiende, es una forma de expresión por excelencia. Basta pensar en los vestigios de las cuevas de Altamira, un ejemplo antiquísimo de cómo el muralismo es una necesidad humana que va más allá de las legislaciones. Ya lo decía Ángel Rama en su “Ciudad Letrada”, los muros hablarán lo que el oficialismo quiera callar, lo que el pueblo piensa y la elite esquiva.

Los muros hablan de nuestra historia. Han simbolizado divisiones más allá de lo físico, como el muro de Berlín, o han sido la herramienta de pintores cuyos mensajes trascienden hasta hoy, como los de Diego Rivera. Las calles gritan los fenómenos históricos, políticos y sociales de cada cultura. “Fuera Pinocheletti” es el mensaje que los opositores al golpe de estado en Honduras plasmaronn en los muros de su país, aludiendo al dictador chileno Augusto Pinochet, quien en 1973 lideró el derrocamiento del entonces democráticamente electo Salvador Allende.

De hecho, la época de la UP es una de las más ricas en cuanto a muralismo urbano. El profesor de Estétetica de la PUC Gonzalo Leiva hizo estudio sobre los imaginarios entre la UP y la dictadura. Mientras en la primera la calle era el escenario oficial del muralismo de brigadas, tras el golpe de 1973 rayar las avenidas estuvo prohibido y vino con esto un proceso de “blanqueamiento” en el que todas las calles fueron pintadas de blanco, prohibiendo colores alusivos a la izquierda como el amarillo, el rojo y el negro.

Según Leiva, aún es posible desprender estos mensajes no literales. Actualmente todo está centrado en la imagen y en el discurso directo y simple. De hecho, los mensajes son más explícitos que un mural de la mítica Brigada Ramona Parra. Son, simplemente, un gran “Piñera” de una o dos cuadras de longitud con letras mayúsculas y vistosas. La propaganda, al igual que la publicidad, usa la calle, porque es allí donde se sabe será leída.

El arte de pintarte

Los artistas utilizan la misma estrategia de propaganda y publicdad. Muchos experimentos artístico-sociales se han desarrollado en las calles de nuestro país, como la casa de vidrio o la Pequeña Gigante. Pero ¿qué diferencia a una obra artística de una que no lo es? Carolina Muñoz, docente de la Universidad de Chile, distingue dos tipos de expresiones: la creación artística y la producción artística.

La primera se refiere a lo que cualquier parvularia realiza con sus niños en una sala de clases: recortar figuras, colorear dibujos con distintas técnicas, hacer collages, etc. Sin embargo, la producción artística va más allá de lo estético que pueda crearse con artículos de librería. La producción artística implica una propuesta poética, un cuestionamiento que intenta ser respondido a través de las herramientas que los distintos formatos tienen a disposición.

Es una mezcla entre una propuesta vanguardista plástica y el mensaje y sentido propio de cada autor. Es decir, por dar un ejemplo, el valor artístico de la Brigada Ramona Parra no radica tan sólo en lo colorido de los perfiles y los puños, sino en que en cada mural es posible reconocer una búsqueda de lo latinoamericano, de la izquierda chilena, de su imaginario colectivo y de los héroes que ésta se ha creado.

Raíces heterogéneas

Según Javiera Carmona, antropóloga y docente de la Usach, no es posible distinguir de buenas a primeras algún tipo de purismo en las manifestaciones callejeras de este tipo. A estas alturas, las corrientes son heterogéneas, herederas del muralismo mexicano, el Bronx nuevayorkino y la BRP chilena. Es decir, no hay una sola definición o concenso sobre cuál es muralismo artísticoy cuál no.

Asimismo, Carmona divide estas nuevas corrientes en dos grupos: uno que intenta plasmar mensajes político-sociales y otro que identifica a grupos urbanos o “subculturas”. Sin embargo, e independiente del origen de los grupos, la antropóloga insiste en que no es posible descalificar estos trabajos pues todos ellos implican técnica y mensaje. Lo cual, coincidiendo con Carolina Muñoz, los elevaría a un nivel de realización artístico-cultural lejos del vandalismo.

Una forma de ganar respeto

Pato Moreno y Santiago Villa pintan bajo el nombre de Agotok. Partieron, como muchos otros, haciendo grafitti. Su técnica evolucionó y hoy realizan muralismo urbano. No estudiaron arte, no siguieron ninguna carrera universitaria. Son de clase trabajadora con un talento innato y una gran pasión por el mural sudamericano, el folclore chileno y Violeta Parra. No tienen más alternativa que tomarse murallas abandonadas y plasmar su trabajo.

Para ellos, no hay nada que diste más de la delincuencia que la labor que realizan. “Es una forma de ganar respeto. La gente primero piensa que somos unos cabros que andan pintando hueás, pero después se dan cuenta de que trabajamos en serio, que somos aplicados. Al final reconocen lo que hacemos y nos terminan invitando a tomar té, agradeciendo que recuperemos espacios porque esa es nuestra pega”.

Agotok reclama que en vez de penalizar este tipo de actividades el gobierno debiera insentivarlas, pues es una vía de escape al ocio de la calle que, potencialmente, sí conduce a los jóvenes a delinquir. Un problema que es mucho más serio que un par de paredes coloreadas en este país color gris.

miércoles 15 de julio de 2009

El texto que deja bien parado a Obama

Por parte de fuerzas militares

Honduras y América Latina: 300 golpes en 100 años



No sólo Honduras ha sufrido golpes durante el nuevo milenio, países como Venezuela también. Y ambos, junto a otros tantos, experimentaron cientos durante el siglo pasado.


Por Arelis Uribe


“Fuera Pinocheletti” es el grito que los opositores al golpe de estado en Honduras plasman en los muros de su país, aludiendo al dictador chileno Augusto Pinochet, quien en 1973 lideró el derrocamiento del entonces democráticamente electo Salvador Allende. Sin embargo, no son estos dos los únicos golpes vividos por Latinoamérica en el último siglo y en las últimas décadas.


Durante el siglo pasado, América Latina sufrió golpes de estado en casi toda su extensión. En los años ochenta al menos diez países vivían bajo la dictadura de un régimen militar y en todos ellos se violaron los derechos humanos de los opositores al gobierno de turno. Argentina, Chile, El Salvador, Paraguay, Guatemala, Uruguay, Haití, Nicaragua, Colombia y Venezuela, entre otros, comparten este trozo de historia de manera similar.


El caldo de cultivo


La semana del 28 de junio de 2009 Honduras se preparaba para una consulta popular, cuyo resultado apoyaría o rechazaría la propuesta del presidente Manuel Zelaya respecto de, eventualmente, convocar a una asamblea constituyente con el fin de cambiar la constitución. Proceso que países como Ecuador, Bolivia y Venezuela concretaron exitosamente durante el año 2008.


Sin embargo, el sufragio no se celebró y Zelaya fue sustraído de su domicilio por militares hondureños y llevado, contra su voluntad, a Costa Rica. En tanto, el Congreso hondureño nombró a un nuevo presidente: Roberto Micheletti, presidente del mismo órgano legislativo que lo escogió y ex candidato a la presidencia de Honduras por el Partido Liberal, opositor del de Zelaya, hace un par de años. Micheletti es un político conservador de derecha, en tanto que Zelaya se afila al grupo de amigos del presidente Chávez.


Los, casi, 400 golpes


Pero no es Honduras quien reinaugura la ola de golpes en Hispanoamérica. Ola que declinó a inicios de los noventa tras el retorno de la democracia al continente. Desde 1990 han ocurrido al menos diez cuartelazos. En 1990 Argentina, Panamá y Perú; Venezuela 1991,1992 y 2002; Haití, 1992, 1994 y Paraguay tuvo lo suyo en 1995 y 1999. Todos estos eventos dejaron víctimas fatales, civiles en manos de militares.


Honduras, por su parte, en el golpe de Micheletti, también lamenta pérdidas humanas durante el primer intento de Zelaya por retornar a su país. El derrocado mandatario pretendía arribar a su país por vía aérea. Esa tarde, camiones bloquearon la pista de aterrizaje impidiendo el cometido del presidente acuartelado. Sus partidarios, que se encontraban en el lugar, tuvieron un encuentro con las fuerzas armadas, quienes abrieron fuego en contra de la multitud.


En Venezuela la historia fue similar. El año 2002 la oposición de Hugo Chávez acuarteló el Palacio de Miraflores una mañana del 11 de abril. También hubo sangre en manos de militares. Sin embargo, el 13 de abril, dos días más tarde, se repuso al destituido presidente y hoy Chávez mantiene su mandato tras seis sufragios que corroboran la voluntad popular de que siga en el poder.


Detrás de estos hechos hay grupos de derecha que osan abordar el poder mediante fórmulas al margen de la ley y al margen de elecciones. Algunos golpistas han sido Carapintada, activistas militares argentinos; o la oposición de cada país, como es el caso actual de Honduras.


La cuenta final de pronunciamientos militares documentados, considerando 25 países de América, entre 1902 y 2002, resultan 327 golpes, de ese número Bolivia se adjudica 56 y Guatemala 36, siendo ambos los que más amotinamientos han vivido en el continente. Asimismo, esta cifra se compone por intervenciones que se prolongaron durante años o sólo días.


América, esto es América


En seis países las naciones pasaron entre 45 y 50 años de siglo XX bajo régimen militar (Venezuela, Paraguay, Nicaragua, Brasil, Argentina, Bolivia). En otros casos, como Paraguay, Guatemala o Haití, reabrieron las urnas cuando restaban 15 años para cerrar el siglo. Se retomaron la libertad de voto, expresión y organización.


Mientras que Chile, Uruguay y Costa Rica no han sufrido golpes tras la oleada que acabó en los ochenta. De hecho, según el último informe del centro de estudios Latinobarómetro, estos tres países, y en dicho orden, fueron los mejor evaluados ante la pregunta ¿en qué país de Latinoamérica funciona mejor la democracia? En tanto que Honduras se encontraba en el lugar 17 de 18.


En casi el 30% de los casos, los golpes y las dictaduras resultaron de la intervención directa de tropas de los Estados Unidos, por lo menos desde el fin de la Guerra Hispano Norteamericana. Si registramos sólo el Caribe y Centroamérica, hasta Panamá, la proporción se acercaría al 70%.


Sin embargo, ante el presente golpe de Honduras el recién electo presidente de EEUU, Barack Obama, mostró una postura condescendiente con la de los mandatarios hispanoamericanos, a diferencia de la historia reciente. Coincidiendo con el, hasta ahora, enemigo número uno del “imperialismo yankee”: Hugo Chávez. Ambos, junto a otros líderes del continente, han manifestado la necesidad de que Honduras retorne a la democracia y con ello, retorne para toda Sudamérica.



*Soy políticamente correcta, por eso dejo bien a Obama.

jueves 9 de julio de 2009

Sobre los actos de fe


John Locke, el de Lost, es un filósofo profeta. No ahora en las últimas temporadas, sino al principio, cuando era místico y creía sentir el espíritu de la isla. Le decía a Jack todo el tiempo que "todo es un acto de fe" y que por eso hay que sentir más que pensar. Y sí que es cierto. Cada vez que uno cruza la calle tiene fe en que el auto que viene a lo lejos no nos atropellará y, por lo general, no lo hace, reforzando nuestra fe, aunque sea inconciente. Suecede también cuando compramos un producto en alguna tienda y tenemos la fe en que vendrá en buen estado o cuando apostamos todo a ganador y nos dejamos enamorar de otro, aunque esté el riesgo de que alguien salga herido, no importa, es una apuesta al azar, un acto de fe, a ojos cerrados, a entregarse sin importar lo que pase. Como Indiana Jones cuando se da cuenta de que el último paso para alcanzar el santo grial en La Última Cruzada es atravesar un precipicio: no hay puentes, no hay sogas, sólo la infinita profundidad entre dos extremos. Pero Indiana decide dar un paso hacia al vacío a ojos cerrados, apostándolo todo a un acto de fe, tal como le anunciaba su única pista. Y, claro, al final lo logra, sucede lo inesperado y el tipo logra pararse al otro lado de la sima, porque es Indiana Jones, al que nunca se le queda el sombrero y el que agarra a latigazos a todos los malos.

Sobre el respeto


Se comportaba extraño, de una manera que nunca se había mostrado. Lo conocí dentro de un grupo de amigos y, hasta ahora, nunca había percibido comportamientos como los de ahora. Tuve la sensación de que todo era un engaño, de que usaba caretas para simpatizar con la gente, de que usó caretas para simpatizar conmigo. Me sentí estafada. Lo sentí un fraude. Como cuando uno compra esos productos de la tele y supone que, cuando estén en nuestro poder, funcionarán tal como lo utiliza la modelo de la pantalla. Le dije que todo esto, que lo que hacía, me parecía una horrible falta de respeto. Él me miró riendo, como si lo que acabara de decir fuera la burdería más imbécil que le dijiesen en años, como si yo me sorprendiera de una obviedad evidente como un invierno marrón y deshojado y esa ingeniudad a él le causaba muchísima gracia. Lo miré, vi esa sonrisa y me sonrojé. Me sentí avergonzada por lo dicho y por saberme con las orejas rojas. Quise retirar lo dicho, estaba profundamente arrepentida de mi confesión. Agradecía que sólo ambos estuviésemos en mi habitación, para que nadie contemplara el patetismo de la situación, para que nadie me viera y no me siguiese enrojeciendo el rostro. A modo de defensa, y como última salida, solté otra vez un creo que tu actitud es una falta de respeto. Él cambió la risa casi burlona por otra tierna y acogedora, que me llamaba a abrazarle, pero me contuve. No es una falta de respeto, aclaró, esto es confianza, que es el otro extremo del respeto.

martes 23 de junio de 2009

Himnos fomes para gente fome


No fue hasta que crecí que consideré que toda la música cumple una función en el mundo. Cada estilo musical, así como las hormigas de una comunidad, existen por diferentes motivos y para motivar a las personas a actuar y sentir cosas distintas: la salsa y la cumbia son para bailar y alegrar, el tango implica sensualidad y algo íntimo entre una pareja, el reguetón es para sobajearse las partes mientras se intenta algo parecido a un baile y el hip-hop, así como el punk, son gritos sociales.

Asimismo, la música institucional hay que entenderla con una razón de ser, cualquiera sea ésta.

Primero, me imagino que la música institucional y las bandas que interpretaban melodías serias, fueron, y son, compuestas para el honor de un batallón, la grandeza de un país o para generar identidad a un órgano armado. Por lo tanto, los sones no podían motivar a la gente risas o ganas de bailar. No, porque si lo que se pretende en ensalzar emotividad y respeto, éste no se obtiene a partir de chistes.

Por lo tanto, la primera característica que podemos ver en las composiciones institucionales es que necesitan ser serias, para ganarse el respeto de quienes les rodean. Pues bien, quizá lo logren y quizá en ese afán de alejarse lo más posible de lo que produce gracia es que caen en lo aburrido y llegan a ser monótonas y fomes. Para graficar mejor esta idea, consideraremos la lírica de temas como el Himno Nacional de la Grandiosa República Democrática de Chile y el de Carabineros.

Entonces, si pensamos en las características que hacen fomes estos himnos, encontramos: uno, son, siempre y sin excepción, himnos largos y lentos (Nacional de Chile: seis estrofas y un coro; Carabineros: siete estrofas); dos, a través de la lírica, la institución trata de motivar el alma mater con frases clichés que, irónicamente, sí podrían producir risa por la cursilería (Carabineros: “nosotros somos sol que fulgura”; Chile: Esas galas, ¡oh, Patria!, esas flores, que tapizan tu suelo feraz”).

Por si esto fuera poco, utilizan términos rebuscadísimos para referirse a cosas simples. De Carabineros leemos “disfruten ellos dicha y solaz” ¿Solaz?: Diversión, esparcimiento, regocijo e, incluso, distracción. Sí, solaz calza mejor, pero quién diantres entiende a la primera un término como ese.

Además de eso, al parecer quienes componen la melodías y la líricas nunca se conocen o conversan sobre el proyecto institucional, porque, a la hora de reunir ambos componentes, existen desfases que obligan a arreglar “sobre la marcha” el himno en cuestión. De Carabineros “do la inocencia” en vez de “donde la inocencia”. Y del de Chile: “Que o la tumba será de los libres” en lugar de… en lugar de algo que nadie tiene idea qué quiere decir realmente.

Podría seguir enumerando críticas a la forma, pero me detendré porque también hace falta comentar el contenido y esto para terminar. Me parece que, independiente de la época en que se originen los himnos, podríamos compararlos con las Cartas Constitucionales de cualquier país: dicen, en el papel, cosas que suenan bastante bien. Por ejemplo, Chile tiene educación y salud pública gratuita y de calidad para todos los ciudadanos. Qué mentirota. Sí, es cierto, salud gratuita, pero… ¿de calidad? Sin comentarios.

Considerando esta idea, leemos letras de himnos que prometen paraísos terrenales. O sea, partiendo de la base de que “Chile es la copia feliz del Edén”. Además, al menos la mitad de los párrafos de la canción nacional chilena se refieren a la valentía araucana. Pueblo que en la práctica, hoy, representan una minoría despatriada dentro de esta tierra. Encontramos también mensajes que erizan los pelos, pues se refieren constantemente a una nación que se encuentra listo para responder ante cualquier amenaza con una batalla, dispuestos a morir y a matar, ansiosos de sangre.

Yo creo que ese espíritu no representa cabalmente a todos los que habitan en Chile. Así como no todos los pacos son tan honorables y defensores de los débiles como lo plantea su verde himno institucional. Creo que es una palpable muestra del doble estándar chileno. Se escribe una cosa, se hace otra; se dice una cosa, se hace la opuesta. Volviendo al tema de la Constitución, en Chile seguimos con la redactada en los ’80, una Carta que data de la dictadura, esa misma dictadura con la que la Concertación se llena la boca para señalar lo peor de toda nuestra historia. Es una vergüenza. Fea, fome y cursi. Igual que un himno institucional.

sábado 30 de mayo de 2009

A través de su Director Ejecutivo, Sergio Laurenti

Amnistía Internacional critica el agresivo actuar de Carabineros en manifestaciones

“El mundo está sentado sobre una bomba de tiempo social, política y económica agravada por una crisis de derechos humanos en desarrollo” con estas palabras la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Kahn, abrió la presentación del Informe dos mil nueve de esta institución.

Bajo el nombre de “El Estado de los Derechos Humanos en el mundo”, el texto cubre los hechos de dos mil ocho en ciento cincuenta y siete países, incluido Chile.

Sobre nuestro país se destacó el avance en la puesta a disposición judicial de responsables de violaciones de derechos humanos durante la dictadura de Augusto Pinochet.

El Director Ejecutivo de Amnistía Internacional Chile, Sergio Laurenti, hizo hincapié en este punto.

http://www.zshare.net/audio/607243149dd08062/

Sin embargo, se especifica la criminalización de la que son objeto quienes asisten a manifestaciones sociales, en las que la policía hace un excesivo uso de la fuerza en contra de los manifestantes.

El informe alude a cómo las personas que durante el año acudieron a protestas sobre temas como la educación, los derechos de los pueblos indígenas y el alza del coste de la vida, fueron víctimas de violaciones de derechos humanos.

En este sentido, Sergio Laurenti manifestó su preocupación por la excesiva violencia que Carabineros de Chile utiliza para reducir y aplacar manifestaciones protagonizadas por estos agentes sociales.

http://www.zshare.net/audio/607245358537592a/

Además, Laurenti hizo un llamado al Gobierno a controlar a sus policías para que éstas actúen acorde a los compromisos asumidos en materia de derechos humanos.

http://www.zshare.net/audio/6072507455cb9a1b/

El Director Ejecutivo de Amnistía Internacional Chile, señaló que las cifras respecto de femicidios y maltrato que las mujeres y niñas son escandalosas, a lo que sumó lo fácil que resulta la agresión con armas pequeñas dentro de los hogares.

Otro punto criticado a Chile en el informe dos mil nueve de Amnistía Internacional fue el de los derechos de las personas privadas de libertad. Un relator especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos visitó en agosto varias prisiones chilenas.

Éste observó en ellas algunas buenas prácticas, pero condenó el uso de fuerza excesiva en los castigos, un grado de hacinamiento sin precedentes en las prisiones estatales y la prestación inadecuada de servicios básicos en los centros de detención de menores.

viernes 1 de mayo de 2009

El paraguas que no fue

Estaba esperando que el semáforo cambiara a verde para cruzar la calle. Ahí en Santa Ana másmenos. Hacía frío y llovía. Para no mojarme me envolví la cabeza con la bufanda, esa que la Pía me regaló y su mamá le tejió y no sabe que la tengo yo. Alguien me habló, me llamó oye oye mírame niña de la bufanda en la cabeza. Qué cosa pasa dime sí qué onda. No, que si quieres paraguas para que no te envuelvas tanto. No no, gracias. No sé si tendré mucha cara de pobre o parece que la gente se está volviendo más empática, pero en medio de la lluvia un niño con cara de cuico que iba con su otro amigo rubio rosadito y cuico me ofreció su paraguas. Quizá tenía otro de repuesto. Como sea, en realidad sí quería un paraguas. Una vez me dije que si alguien me ofrecía algo lo aceptaría siempre. O sea, por algo te lo están ofreciendo, nadie es tan mártir por la vida. A pesar de que quería el paraguas no lo acepté porque no sabía si el chico me iba a convidar techito móvil durante la espera en la esquina del semáforo o me lo regalaba para que me fuera a mi casa. Qué estúpida en todo caso, era cosa de preguntarle. Si me convidaba por cinco minutos ahora como sea estaría menos mojada y el niño no hubiese dejado de ser amable por eso. Si me lo regalaba para siempre me hubiese ahorrado la luca de comprar uno a la salida del Metro, porque de todos modos necesito uno para esta temporada. En fin, me emocioné porque suena como metáfora o refrán: más gil que rechazar un paraguas cuando llueve o más buena gente que regalar tu paraguas mientras llueve sin tener uno de repuesto. 

domingo 19 de abril de 2009

Tras puesta en marcha de ley de acceso a la información
Maipucinos tendrán derecho a exigir transparencia a Municipalidad

Luego de ocho meses de espera, el próximo lunes se pone a prueba el compromiso de la Presidenta Michelle Bachelet: una ley que obligue a toda entidad pública, incluidas las municipalidades, a rendir cuentas claras y transparentes a los chilenos.

Comenzó la cuenta regresiva. Este 20 de abril uno de los principales derechos de los ciudadanos, el acceso a la información, debiera verse satisfecho a través de la nueva Ley Nº 20.285 de Transparencia de la Función Pública y el Derecho de Acceso a la Información de los Órganos del Estado.

Ésta pretende el flujo libre de información a través la transparencia activa, relacionada con el deber de los organismos estatales de hacer públicos todos sus documentos y actos a través de la web, y la transparencia pasiva, relacionada con información específica que la gente puede exigirle estas instituciones.

A través de las oficinas de partes, los solicitantes podrán exigir información a organismos públicos, los que tendrán un plazo máximo de 20 días hábiles para responder. De lo contrario, los administrativos arriesgan multas en dinero e incluso suspensión de funciones.

La novedad de la transparencia pasiva radica en que se podrán realizar consultas a través de internet, donde, previo registro y creación de una contraseña, los usuarios podrán seguir en línea la evolución de sus demandas.

Un consejo para Maipú

A nivel nacional el Consejo para la Transparencia, compuesto de cuatro miembros designados por la Presidenta Bachelet, será el fiscalizador e instancia última al que la comunidad podrá acudir y reclamar si considera que sus peticiones no han sido contestadas o se siente insatisfecha con la respuesta.

Actualmente, el municipio posee un equipo de Certificación de la Transparencia, presidido por Pilar Mejías Chandía, que trabaja para enfrentar el 20 de abril. Mejías señaló que existe un proyecto de Consejo Comunal, pero aún no define miembros ni el lugar donde funcionará. “Será para complementar la ley y no para reclamos. En ningún caso es para que acuda la gente, para eso estará el Consejo Nacional, que tampoco sé dónde funcionará”.

Transparencia Inactiva

La Municipalidad de Mapú tiene a disposición en su página www.maipu.cl datos y detalles de la gestión de la alcaldía. Sin embargo, estos antecedentes no están actualizados y la última cuenta pública registrada data del año 2007.

Mejías asumió este retraso. “Efectivamente hay información de 2007, pero creemos que el día 20 los estándares exigidos por la ley estarán renovados”. La tarea de actualizar los informes municipales comenzó hace apenas 15 días, a menos de un mes de la puesta en marcha de la nueva legislación.

Eso sí, Pilar Mejías aseguró que tanto las oficinas de partes como el software que recogerá solicitudes a través de internet, estarán funcionando el lunes 20. Y tendrán que hacerlo, pues la nueva ley promete rigurosidad ante cualquier tipo de desidia al respecto.

Vea el paper digital de El Maipucino aquí: www.elmaipucino.cl

miércoles 15 de abril de 2009

En el primer y en el tercer mundo se cuecen habas


Por lo que me acuerdo, la última razón poderosa por la que chilenos viajaron a Francia fue el mundial que se desarrolló en ese país en el año noventa y ocho del siglo pasado. Es decir, el motivo era deportivo. De hecho, más que por deporte, el viaje era por el fútbol, una disciplina que a estas alturas es una industria en sí misma.


 Una década después un francés llega a Chile. No lo traen razones futbolísticas (difícil será que con la infraestructura chilena un mundial se vuelva a hacer en este país), sino políticas, por decirlo de cierta forma. Antoine es su nombre, y Chile es su destino nada más y nada menos que para investigar acerca de la prensa en tiempos de la Unidad Popular, tema que desarrolla para su tesis.


             No sólo a investigar se dedica, también visitó la Escuela de Periodismo de la USACh, donde conversó con los alumnos acerca de su experiencia como estudiante en Francia y de los movimientos sociales que se viven en dicho país respecto de las reformas educacionales.


           Antoine relata cómo se desarrollan movimientos civiles en Francia, protestando y marchando en contra de la privatización de la educación. “En Francia, las reformas que están llevando a cabo pertenecen a un proceso que Chile ya ha culminado”, compara.


            “De todas formas Francia es un país hipócrita. Independiente del proceso actual, que sería de alguna forma la negación total de Mayo ’68, la presencia de instituciones privadas siempre ha estado presente, elitizando la educación. Por ejemplo, si tú eres un estudiante de medicina que entras a una universidad pública sabes que los dos primeros años son difíciles. Entonces, para salvar los ramos, te inscribes en un instituto privado que repasa y refuerza lo que se enseña en la universidad”.


            Esto es comparable con el labor de los preuniversitarios en Chile. Es decir, en teoría la educación científico humanista, privada o pública, debiera bastar para rendir la PSU y obtener un resultado satisfactorio para ingresar a la educación superior. Sin embargo, muchos estudiantes ingresan a preuniversitarios para reforzar conocimientos que son evaluados en la prueba y que, por variados motivos,  no captaron durante su educación formal.


             En este contexto, muchos jóvenes chilenos saben que sin una buena preparación en preuniversitario no rendirán óptimamente el día de la Prueba de Selección Universitaria. Lo mismo ocurre en Francia, los chicos saben que sin el reforzamiento de institutos privados, reprobarán sus asignaturas.


             Pero, según Antoine, no es sólo en eso que estos dos países se asemejan. El joven estudiante compara su patria con Chile y señala que, por ejemplo, en el tema de la delincuencia no hay grandes diferencias. “Me previnieron mucho de la delincuencia chilena, que con mi cara de franchute y gringo me iban a asaltar y por poco a matar, que no anduviera de noche… en fin. Pero en realidad no es tan distinto que en Francia. Yo sé que allá de noche hay que evitar barrios, pero es igual que acá”.


             De todo esto, y muy a la pasada, podemos concluir que en todos lados se cuecen habas y que, querámoslo o no, los procesos sociales no se detienen y se repiten en todo el mundo, tanto en el primero como en el tercero.          

sábado 4 de abril de 2009

Las favelas no están sólo en Brasil

Casitas de ladrillo rojo que crecen de a poquito, a medida que se pueda ir comprando ladrillitos. Las casas crecen hermanas, como cachorritos recién nacidos, montados unos sobre otros, siendo el techo de una el patio de la otra y así… creciendo hacia arriba porque para los lados hay otras familias con sus propias murallitas de ladrillos rojos. Se ven bonitas desde lejos, pero da cosita en la guata verlas desde cerca.

Esas casitas son las típicas que uno se imagina cuando piensa en las favelas de Brasil. Pero a mí se me aparecieron en todo el viaje por Sudamérica. Parece que Chile nomás no tiene. Vi en Bolivia, Perú y Venezuela. Después descubrí que las villas miseria de Argentina siguen el mismo tipo y también en Puerto Rico.

Acá una muestra comparativa auspiciada por google imágenes.

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viernes 20 de marzo de 2009

quiero escribir un cuento


Quiero escribir un cuento. Un cuento que te dé cosita en la guata cuando leas el final. Que la última frase sea su justificación y que esas palabras queden retumbando en tu mente como onda expansiva o como eco de derrumbe.


Quiero decirte que a una niña la maltratan. Quiero que huelas la miseria y la mugre de esa casa mal constituida y sucia en la que vive. Una casa en que los vicios de los zapatos, de las llantas, de la calle y de la comida, se quedan impregnados en el suelo, convirtiéndolo en una capa oscura y maloliente que nadie se molesta en bruñir.


Quiero que hasta Josef Fritzl sienta vergüenza ajena de estos padres desidiosos.


Quiero escribir un cuento en que la maldad de los antagonistas no sea gratuita, que se explique y que calce, que imagines que tus vecinos podrían ser tales padres y así te dé compasión pensar cuán a la deriva puede estar un niño.


Quiero que haya hambre, que la niña llore de hambre, de incomodidad, de sed y de frío. Quiero exagerar y decir que de tanta sed ya no llora, que está seca por dentro y que en las noches, por más frío y miedo que tenga, ya no puede mojar la cama.


Quiero enseñarte la desesperación y lo imposible de la conducta humana. Quiero sorprenderte cuando veas a esa niña hastiada de pasar hambre tomar una resolución inesperada, pero justificable.


Quiero que te imagines un estómago pequeño de niña pequeña disminuido aún más de tamaño por las carencias y por la falta de trabajo que hacer. Quiero que sientas pena, que se te revienten las lágrimas de impotencia.


Quiero que te dé satisfacción ver a la pequeña por fin alimentarse. No quiero que imagines la escena, no quiero incurrir en detalles escabrosos ni en una descripción de película gore. Sólo quiero que sientas empatía e impresión. Y que cuando te diga que la única salvación de la niña fue esa, lo comprendas.


Porque las tripas se mandan solas y, ante la nada, mejor es comer lo que se tenga a mano. Así nos lo demostraron los uruguayos estrellados sobre la Cordillera de los Andes. Porque, matando dos pájaros de un tiro (o quizá, incluso, tres), así también lo tuvo que hacer esta muchachita de la que les hablo.

jueves 19 de marzo de 2009

ME GUSTAN LOS RAROS

Me gustan más los sujetos excéntricos que los convencionales. A pesar de que los freaks no pueden amar a nadie salvo a sí mismos. O de eso intento convencerme, porque, quizá, simplemente ninguno de ellos quiere amarme a mí.

Nariz rosada

Me carga andar en micro. Me carga ese olor que me queda en las manos después de afirmarme en los fierros. Olor a óxido mezclado con sudor. Me carga cómo pasan los baches de la calle, haciendo saltar a los pasajeros al ritmo de un mismo baile amorfo. Además, con ese vaivén no puedo leer, porque si lo hago, me produce náuseas. Sobre todo cuando me he tomado un par de cervezas y he comido más de lo necesario.

Acciono el timbre, la micro de detiene y me bajo en Gran Avenida. No sé qué hora es, no quiero mirar la hora en mi celular, temo sacarlo de mi bolsillo, pero creo que es más de media noche porque los locales de la avenida están cerrados. Atravieso y me adentro por El Parrón hacia la cordillera. Nadie alrededor, excepto esa neblina nocturna que impregna la ropa y el pelo de un olor a humo añejo. Mientras camino, un perrito comienza a seguirme. No puedo verlo, pero siento ese tintín que hacen sus patitas mientras avanza. Me volteo, temiendo encontrar una pandilla de Daddy Yankees con sables de doble filo, y veo al cachorro: pequeño, malteado con blanco y muy peludo. Me encanta, sobre todo su nariz rosada, me da la sensación de un albino en versión canina. Sígueme, lo invito. Él parece entenderme, e incluso me parece que asiente, pero luego recuerdo las chelas que me tomé y prefiero seguir el paso antes de que me vea conversándole a los árboles.

Marchamos juntos. Sé que me sigue porque su sombra se asoma de vez en cuando y alcanza la mía. No me gusta caminar sola a esas horas. Temo más a los paisajes desolados que a los llenos de gente, no sé por qué. Estas noches desoladas me hacen sentir como si alguien estuviera dentro de mi pecho inflando un globo, expandiéndolo cada vez más, dificultando mi respiración.

Mientras avanzo por la avenida nunca volteo, sólo muevo las piernas lo más rápido posible. Como si la velocidad pudiese contrastar la angustia y ese dolor en el costado izquierdo de mi abdomen “es el bazo”, pienso. Recuerdo las clases de Educación Física en el colegio. El Profe solía decir que aquél dolor se debía a que bebíamos agua entre ejercicio y ejercicio. Mi vieja, en cambio, cada vez que algo me dolía y yo me quejaba, repetía ‘si sientes es porque estás viva’. Ahora sólo pienso en que me encanta esa punzada en el costado, recordándome lo que es estar viva. Y viva y en una pieza es cómo quiero llegar a mi casa.

El cachorro sigue a mis espaldas. Me recuerda a la Tormenta, la perrita que mejor cumplió su rol de mascota, a pesar de que me no me duró ni un mes. Ella era hermosa, igual que el chiquito que tintinea a mis espaldas, con iguales colores e igual talla. Siempre he creído que a la Tormen se la robó alguno de los colectiveros que trabajaba en una flota cerca de mi casa. Un secuestro Express animal, pero sin pruebas de vida y sin intenciones de devolución.

Faltan dos cuadras para llegar mi pasaje y aquello que oprimía mi pecho desaparece. Me siento más confiada. Miro hacia atrás y veo a mi pequeño compañero, menea la cola y pienso en lo idiota que es el hombre, desperdiciando tecnología en encontrar vida extraterrestre, cuando el mejor intercambio emocional se encuentra al alcance de nuestra mirada. Es esa ambición de desear lo que no tenemos, cegándonos tanto que olvidamos lo que sí poseemos.

Mientras babeo mirando a nariz rosada, de la vereda de al frente aparece un perro pastor alemán, que de la nada se lanza sobre el pequeño can. De pronto son sólo aullidos de dolor, un bombín inflando ahora un zeppelín en mi interior y dos cómplices del perro flaite asesino que me gruñen. ¡Perrito, corre, perrito!, y déjalo tranquilo perro conchatumadre, y corre perrito, y perro maldito devuélvete a Alemania, nazi desgraciado. Más aullidos y mi adrenalina ascendiendo. Los perros se me acercan. Me veo ya como plato de fondo, así que volteo y sigo la ruta hacia mí casa, moviendo las piernas tan rápido que me acaloro al instante, evitando la mirada de los perros gángster, pensando en eso de que ‘los perros huelen tu miedo y es por eso que te atacan’.

No miro hacia atrás hasta que llego a mi esquina. No veo ningún perro. Sólo los traficantes de la esquina y a la Marina, la loca del barrio que arrastra un carro de supermercado lleno de cachureos y que nunca se cambia de ropa, pero sí de sombrero todos los días.

Entro a mi departamento, cierro la puerta y exhalo profundamente. Me siento pésimo, quería llegar hasta aquí con el cachorrito y darle leche y una vienesas. No le pregunté ni el nombre, pienso. Después recuerdo las Royal de la tarde y corrijo mi divagación. Entro al baño para lavarme la cara y quitarme ese olor a madrugada. Se me viene a la mente la letra de Optimistic, de Radiohead: ‘The big fish eat the little ones / The big fish eat the little ones / Not my problem give me some’. Me miro al espejo. Mala persona, debiste tirarle una piedra al perro asesino y salvar al clon de la Tormenta. Erís una maldita cómplice. Anda a acostarte. Ojalá sueñes con un humano que te ataca y con un perro que pudo salvarte y no lo hace. Igual no dudo que así sea, cuando bebo mis sueños son una distorsión total, tan dinámicos como el revoltijo que siento ahora en mi estómago.

martes 30 de diciembre de 2008

RÁPIDOS Y FURIOSOS

Gracias al cielo existe gente que se está moviendo, literalmente, por intentar salvar la Tierra. Son los Furiosos Ciclistas, gente que cambió las cuatro ruedas por montarse sobre dos, recorriendo Santiago sin contaminar ni gastar un peso. César Garrido, uno de los dirigentes del movimiento, relata cómo se enfoca toda esta furia.


Bicicletas estacionadas, es lo primero a la vista en el pub que administra César Garrido en Providencia. Tiene 30 años y a los 15 comenzó a manifestarse por los derechos de los ciclistas. Dos años después, se unió al Movimiento Furiosos Ciclistas, una agrupación que se mantiene sin jerarquías, pero con un propósito claro: promover la bicicleta en Chile.


¿Desde cuándo andan enfurecidos?

Furiosos Ciclistas, al principio, estaba compuesto por “viejos burgueses anarquistas”, los que hacían crítica social desde la perspectiva ciclista, escribiendo más que actuando, conocidos por sus cartas publicadas en el diario La Época. Cuando los adherentes al movimiento se enteraron de su existencia, comenzaron a organizarse y, luego de que los anarquistas se retiraran, se quedaron con el nombre. Paulina Godoy, cerca del año ‘94, propuso un orden y así comenzó todo.


¿Y hay más furiosos en el mundo?

Somos uno de los movimientos de este tipo más antiguos de Sudamérica, ayudamos a formar las agrupaciones de Ecuador, Argentina y Perú, mucho antes siquiera de crear sedes en otras regiones. Hoy ya participan Valparaíso y Concepción.


Acá en Chile ha funcionado así: el 2001, llevábamos un registro por escrito de 3700 personas, adherentes y comprometidos a participar y pagar. Entonces, se hizo inmanejable una base de datos de tal magnitud y dejamos de inscribir. Hoy, estoy seguro que somos más de 4 mil inscritos oficialmente a lo largo del país.


Para César, actual vocero de los Furiosos, lo de la bici es un tema verde, de hecho, él es Ingeniero Ambiental. Además, valora la gran libertad que ésta le permite: no tiene tarjeta Bip!, a pesar de trabajar en el Ministerio de Transportes, se desplaza sin un peso y sin contaminar desde su departamento en el centro hacia todas partes. Incluso vacaciona en bici. Lo más importante, sin embargo, es la gran connotación social que refleja en ella.


César: Para los ciclistas, el mayor obstáculo de promoción de la bicicleta es competir contra el ideal del auto. Con comerciales como el del Perico, en un país arribista, es difícil meter el tema de la bicicleta. Suena re feo, pero la imagen de un obrero en bici es súper mala para fomentar su uso, porque nadie quiere ser obrero o jardinero.


¿Y cuál es la solución?

La solución fue realizar todas las actividades centradas desde Plaza Italia hacia arriba, entregando la noción de que ser ciclista urbano es un atributo positivo y que no se opta por ella por descarte, no por falta de monedas para alcanzar un auto, sino que por una cuestión de ser consciente ambiental y socialmente. Así generamos una imagen de referencia, intentando revertir la idea de que el auto es un símbolo de éxito. Montar bicicleta no es sinónimo de fracaso.


Además, un auto no sólo contamina demasiado, sino que además se convierte en un factor de discriminación: las personas valen por el modelo de auto que se compran o por cada cuánto tiempo lo renuevan. En cambio, la bicicleta iguala a los ciudadanos y los hace crear conciencia ambiental. Además los ciclistas tienen súper claro que no emiten contaminación atmosférica ni acústica y que, por un cuento de que la basura entorpece las rutas y provoca accidentes, también se preocupan de no ensuciar. Y la meta es contagiar al resto de los citadinos con estas propuestas.


Si la bicicleta es el regalo clásico en la Navidad, ¿qué es lo que sucede, que se pierde la costumbre de utilizarla?

El error es que aún mucha gente asocia la bicicleta con un juguete, pero igual actualmente hay quienes notaron que no es así, que la bicicleta es un medio de transporte y transmiten esa idea.


¿Y cómo lo hacen sin ciclovías?

Es que el rollo no es tanto trazar más ciclovías porque lo que esto hace es sacar a los ciclistas de las calles y entregarle más espacio a los autos. Lo que queremos es un cambio cultural. Imagínate que cambia el gobierno y se pone uno que no esté ni ahí con nosotros. Si la gallada no está concientizada, cagamos. O sea, igual las ciclovías aportan. Desde que hay en el centro, el número de usuarios aumentó. Pero si en lo otro no se avanza, son soluciones parches.


Para César el ideal es el modelo europeo: más estacionamientos para los autos y menos ciclovías, pero cobrándole a los choferes altos costos -8000 pesos cobra el Tag londinense-, para ingresar hacia el centro, instando a los ingleses a usar las piernas.


César: en Chile, hay externalidades que no se cobran, la preferencia y las facilidades están enfocadas al conductor. Si tú no tienes auto, de algún modo igual estás pagando para que un automovilista circule, porque los costos del pavimento o de los niños que se enferman en invierno salen de tus impuestos. Lo que paga un automovilista por circular en Chile es ridículo.


Las organizaciones de ciclistas siempre han sido afines. Se financian a partir de sus propios simpatizantes o consiguen auspicio con empresas. Ningún ciclista tiene sueldo por tal condición. Entonces, las relaciones con otras ONG, siempre han sido complejas, porque tienen ámbitos de competencia temática con los recursos que se pueden captar.


¿Nunca veremos entonces al director de Greenpeace en bicicleta?

(Se ríe) Es que las ONG ambientalistas no están coordinadas, todos compiten por los escasos recursos, como cada una tiene su propio tema, no se involucra demasiado con las otras. O sea, hay buena onda, pero coordinación al punto de lograr que el Director de Greenpeace se suba a una bicicleta, el día del pico.


Uno de los financiamientos con los que trabajan los Furiosos es el del Global Environment Facility, un fondo destinado a reducir el efecto invernadero. Los convencimos y nos convencimos de que, fomentando el uso de la bicicleta, es posible reducir estos gases. Por ejemplo, un viaje corto en bicicleta es un kilo de CO2 menos. En promedio, un ciclista hace 20 km diarios y eso es 4 kilos menos por cada usuario de bicicletas. El año pasado en Santiago, los ciclistas redujeron 1200 toneladas de CO2, en ámbito global no es mucho, pero si a Santiago no lo rodearan tantos cerros, esto sería más notorio.


¿Y cuál es el diagnóstico y el pronóstico final?

Creo que vamos bien. Al final todas las propuestas que ha implementado el gobierno, al día de hoy, son de los Furiosos Ciclistas y de Arriba e’ La Chancha. Todas. Las ciclovías, por ejemplo. Ahora trabajamos en una red de estacionamientos, campañas de promoción y en un curso documentado y un manual de reparación de bicicletas, que se va a distribuir en muchos colegios. Son las nuevas generaciones, más informadas, las que generan el cambio. Y a ellas estamos apostando.



Ésta es como de febrero de 2006.

breve

Después de 50 años de su muerte

Recuerdan al desconocido “Mozart chileno” que vivió en silla de ruedas


A 50 años de su muerte, el diario quincenal The Clinic revive la historia de Roberto Falabella, llamado en su época el “Mozart chileno”, quien, a pesar de vivir postrado en una silla de ruedas, destacó como compositor, ensayista, campeón de ajedrez y activo militante comunista. Amigo de personajes como Pablo Neruda, falleció prematuramente a la edad de 35 años, dejando un legado musical que la dictadura intentó ocultar, pero que hoy retorna.


Roberto Falabella padeció la extraña enfermedad de Little, mal que le atrofió la musculatura, el habla y lo postró de por vida a una silla de ruedas. A pesar de esto, la fortuna de su familia le permitió cultivarse intelectualmente con institutrices privadas y clases particulares con destacados músicos de la época. Lo que lo perfilaron como un humanista ligado a las artes, la cultura, la sociedad y un activo militante comunista, cuya silla de ruedas no le impidió salir a las calles a lanzar panfletos del partido.


Falabella está ligado a la empresa que lleva su nombre, la que aún rinde frutos económicos. Por ese tiempo, su padre fue quien consiguió el éxito de la sastrería, el que al morir, dejó a su hijo una considerable herencia, la que permitió al músico vivir cómodamente con su esposa y dos hijas hasta el día 12 de diciembre de 1958, cuando falleció. Falabella dejó al morir 61 piezas de música docta, catálogo condenado en dictadura por tacharlo de “marxista” y que hoy retorna junto con la democracia. Su obra es comparada con lo que Héctor Villa-Lobos hizo en Brasil o Béla Bartók en Hungría.




Estudiante de periodismo en la Usach

Katherine: “nací católica, pero quiero morir siendo krishna”


Lleva tres de sus veintiún años siendo krishna. A los diecisiete cayó en depresión por unos padres estrictos que la dejaban salir poco y un pololeo largo que se acabó. Ahora, en su tercer año de periodismo en la Usach, lleva menos de un año pololeando con otro joven krishna con el que espera pasar el resto de su vida. Ésta es la historia de Katherine, una chica floridiana que sueña tener cuatro hijos y viajar con ellos a la India.


Katherine es bajita, pero no por eso pasa desapercibida en los patios de la Usach. Es que además de bajita es guapa: lleva una larga trenza y ropa ceñida, sonríe amplio y a menudo. Y así llega a la entrevista, además de cargar un saco de dormir y una mochila abultada “pasaré el fin de semana en el templo” dice. El templo Krishna que está en Metro República, el que usualmente ofrece comidas vegetarianas y en el que viven algunos seguidores de la religión.


¿Y por qué sólo te quedas el fin de semana en el templo y no vives allí? Me dice que siendo estudiante sería muy difícil. “Para vivir allá debes pagar en plata o en trabajo. Javier vive allá, pero él paga. A mí mis papás no me pagarían y cumplir con los horarios y la vida del templo sería incompatible con mis estudios. Pero este verano haré vida de templo y trabajaré ahí”.


Le pregunto por Javier. “Lo conocí el 8 de marzo del 2006” dice de memoria, a ojos cerrados, recordando como si fuera un poema que aprendió cuando niña. Era el primer encuentro de estudiantes “cachorros” de la Usach. Él le habló primero, de la nada. “Seremos compañeros de periodismo, me dijo. Yo lo encontré un barsa, pero igual lo invité al patio a fumar un cigarro”. Él aceptó la invitación, pero rechazó el cigarro. “Le dije como talla ¿me vas a decir que tampoco comes carne ni tomas? Y él me contestó muy serio que así era”.


Notar que uno es diferente


Katherine estaba sorprendida, pero aceptó la invitación de este desconocido y juntos almorzaron en el templo. En el camino, Kathy preguntó e intentó satisfacer inquietudes que arrastraba hace años respecto del karma, las almas y la reencarnación. “Siempre sentí curiosidad por esos temas. Además simpatizaba, sin saberlo, con el estilo de vida krishna: no me gusta la carne y aunque mis papás son católicos y estoy bautizada, mi fe siempre fue de convención y no de convicción”.


La familia de Katherine es católica y otra rama es evangélica acérrima. El mismo día que conoció a Javier, la muchacha decidió convertirse en vegetariana. Su madre no la tomó mucho en cuenta. Hasta que el dieciocho de septiembre de ese año, con todos los parientes reunidos, Katherine se negó a comer carne. “Mi tío evangélico sentenció que mi actitud era de lo peor. Mis papás pensaron que me había vuelto una rebelde y tomaron una postura negativa hacia lo krishna”.


Pero para Katherine no era rebeldía. No come carne por razones morales y saludables. “Si somos humanos civilizados y no somos capaces de ser misericordiosos con seres ‘inferiores’ a nosotros, nunca podremos serlo con nuestros pares”. Además, asegura que la carne animal hace mucho daño al organismo a lo que agrega las pésimas condiciones a las que exponen a los animales en la industria de la carne.


Los padres de Katherine, sin embargo, insistían en que su inclinación krishna era negativa. Su mayor temor era que abandonara la universidad. Mientras que la chica sentía que cada vez se acercaba más a encontrar la paz interior y el equilibrio en su vida. “Javier fue un apoyo incondicional en durante ese tiempo. Me decía que no debía ser tan fanática y comprender que la gente se sorprendiera o no entendiera la forma de vida krishna”.


Pero las cosas seguían siendo complicadas. A finales de su primer año en la universidad, en el 2006, en un arrebato, sus papás botaron todos sus libros krishna a la basura y le prohibieron asistir al templo. “Mi mamá me decía ‘no entiendo por qué vas tanto al templo, yo soy católica y no voy tanto a misa’. No les hice caso. Ellos no podían controlar lo que hacía en horario de clases, así que iba al templo de todas formas”. Entonces, sin quererlo, comenzó su cambio de actitud.


Soy krishna y qué


Al asistir al templo, Katherine aprendió variadas formas de cocinar sin carne. Así enseñó nuevas comidas en su casa y las cosas comenzaron a estabilizarse. “En todo caso las relaciones con mis papás siempre han sido difíciles. Con mi papá no hablo, está cien por ciento en lo material, pero no emocionalmente conmigo. Mi mamá ahora es mi amiga, pero no siempre fue así. En 2003 estaba en tercero medio y tuve una depresión super fuerte porque mis papás no me daban permiso para hacer cosas con mis amigos. Al final tenía que arrancarme, mentir mucho y hacer todo a escondidas”.


Por si fuera poco, ese mismo año Katherine vivió el quiebre de un pololeo largo. “Lo pasé re mal. Fue una mala época. Además siempre he tenido bajo autoestima y me autoexijo demasiado. Eso se vuelve un círculo vicioso porque cuando algo no me resulta, me achaco. Sumado a eso creo que también mi mala onda podría ser por algo genético, tengo tíos con depresión endógena”. Para ella Krishna ha sido la luz después de todo este período de malas rachas.


Pero Krishna no lo es todo. Katherine descubrió junto a Javier, su compañero de universidad y quien la instruyó inicialmente, que entre ellos había despertado algo más. “Al principio fue difícil porque Javier había tomado un voto espiritual que implicaba un celibato voluntario”. Eso significaba que no podían estar juntos. Ambos son guiados por el mismo maestro. Javier, sin embargo, se bautizará en marzo de 2009 y este voto era parte del proceso. A Katherine, por su parte, le falta mucho aún para llegar a ese momento.


“En noviembre pasado Javier abandonó el voto. Ahora ya estamos juntos. Mis papás lo adoran y ya no son tan estrictos con mis visitas al templo”. Dice contenta mientras pierde la vista contándome de los cuatro hijos que espera criar con Javier y de cómo, sí o sí, en algún momento todos visitarán India. Se ve feliz y satisfecha. Aunque tiene claro que la vida no es una constante. “No escupo al cielo, pero quiero morir siendo krishna” dice mientras toma su bolso y se despide. Es hora de irse al templo.

domingo 30 de noviembre de 2008

En barco de papel se fue la hormiga de cobre

Oscuro, pero cálido a pesar de la lluvia exterior, estuvo el Cine Arte Alameda, lugar escogido para la fiesta de premiación 2008 de los Nanometrajes Urbanos. El evento reunió fotógrafos, promotoras que regalaron lápices y chapitas con el logo del concurso, uno que otro reportero camuflado y, por su puesto, algunos organizadores como Sylvia Dümmer, de Revista Plagio, y Clemente Pérez, Director de Metro.


A las ocho y treinta subió al escenario Vicente García-Huidobro, animador del espectáculo, quien, en medio de chistes y bromas, destacó el espacio generado por este evento, que desde 2003 premia la faceta audiovisual del país.


Esta quinta versión recibió más de setecientos videos, los que un jurado, compuesto entre otros por Nicolás López y Augusto Góngora, descartó uno a uno hasta seleccionar sólo siete. La particularidad de este año fue que los micrometrajes, con la exigencia de durar treinta segundos exactos, fueron dispuestos en internet para que el público votara por su favorito y lo convirtiera en ganador de dos pasajes a Nueva York.


Antes de iniciar la premiación, un representante de cada auspiciador y productor del certamen dictó un breve discurso. Clemente Pérez comentó “lo motivante de la alianza entre Metro y otras organizaciones culturales que enriquecen a nuestro país”. Recordó también que todos los nanometrajes finalistas de la noche serán exhibidos en las pantallas de Metro y TVN durante este año.


Además de los organizadores, el cantante nacional Gepe también ocupó el escenario. Durante quince minutos cantó y bailó al ritmo de su nuevo disco.


Luego de casi cuarenta minutos de introducción, Vicente García-Huidobro por fin dijo las palabras que los ansiosos finalistas deseaban escuchar: “en séptima posición, veamos al primer finalista”. Las luces se apagaron y comenzó el acto.


La modalidad de la premiación fue proyectar los videos en orden ascendente a su puntuación, así el primero en mostrarse fue Vejez que reunió un siete por ciento de los votos. Luego aparecieron Moonito (nueve por ciento), La Cámara (diez por ciento), Vale Otro (quince por ciento) y No Somos Nano (dieciocho por ciento). En este punto, el conductor hizo una pausa para despertar tensión. Sólo restaban dos obras en competencia por la estatuilla reina de la ceremonia: la Hormiga de Cobre.


Los últimos en competencia, Tranzilla y Sueños de Papel, tuvieron menos de cien votos de diferencia: 1078 versus 1158, respectivamente. Así, los ganadores de los dos pasajes a NY all included fueron Arturo Ibáñez Iligarai y Eduardo Segovia Coger, ambos en el último año de Periodismo en la PUC, quienes viajaron al norte de Chile a rodar su proyecto de título. Allí, vieron a un pequeño armando un barco de papel en medio del desierto. La imagen los conmovió tanto que decidieron filmar aún sin saber para qué podrían utilizarlo.


Los jóvenes ganadores subieron al escenario a recibir su premio y fueron de inmediato interrogados por el conductor del show: “¿ustedes le darían mar a Bolvia?” Risas nerviosas y un suspirado “nunca lo pensamos así, no es una cuestión política”. Es que los chicos nunca integraron ese mensaje en su micrometraje. Para ellos, el video rescata “cómo un niño logra convertir, sólo con imaginación, un enorme desierto en mar. Si Bolivia tiene mar alguna vez, este video seguirá significando la mismo”.

domingo 6 de abril de 2008

negrito

negrito quiere ser blanco
olvida que sus manitas
por debajo lo son.

niñita comelona, versión I

Hija del descuido, nunca recibió el trato ideal que los padres han de dedicar a una cría de sus mismas tripas. La negligencia de lo pulcro y de la comida eran el tópico. Hambre que pan duro y coscachos no sacian. Sed que llanto silencioso entre los labios no extingue. El hambre, como es independiente por sí mismo, decide y ordena como un dictador de cabecera. Toma resolutas decisiones que involucran a las demás sensaciones. Por eso un día mandó a saciarse, y la niña sin más acató la orden con tenedor, cuchillo y sus padres entre sus dientes.

lunes 24 de diciembre de 2007

buen viajecito, arolas


Ya nunca más voy a bajarme en el Metro El Parrón y caminar diez minutos hacia Santa Rosa desde la Grana para llegar a mi casa. No habrá un mural de Agotok esperándome en la esquina. Nunca más nos vamos a quedar afuera y le tendremos que pedir al Guido que abra la puerta con mi pase escolar que siempre tengo en el bolsillo. Ya no compraremos el pan donde la Samia ni tendremos que ir, por descarte, al negocio de la señora hedionda, que antes olía bien, pero cuando sus hijas se fueron a España parece que se dejó de lavar el poto.
Ahora voy a vivir lejos de la Maca y del Joda, que es la casa centro de operaciones del Marco. Tampoco voy a ser vecina del Víctor. Ya no me voy a encontrar con el Gustavo vestido de caballero porque viene de misa, ni tampoco voy a toparme al Hans y nos vamos a abrazar mil horas como si fuéramos íntimos que no somos. 
Ya no me voy a robar las almendras que caen del árbol del block de al lado. Tampoco se nos va a caer la ropa por la ventana al patio que se tomó el viejo pesao del primer piso. Y con el Pipe no vamos a pelear por quién va a buscar las llaves donde la Amelia para dar la luz, porque si está encendido el microondas y el hervidor al mismo tiempo siempre la electricidad colapsa. Ya no jugaremos más en el cubo ni me estará esperando por la ventana el perro que se cuelga a mirar porque no tiene patio. No me deslizaré más por el pasamanos de la escalera.
Si dejo de compartir pieza con mis hermanos, con la Mili ya no vamos a escuchar cómo el Pipe hace los gritos scout mientras duerme.
Ahora habrá una casa más grande en una comuna donde una vez fui a la plaza con la Claudia y me robaron un reloj que tenía dos días de vida. Ahí mismito donde me lo volantié todo un verano. Ahí nos vamos. A una casa donde vamos a pelear menos porque tendremos dos baños.
Este viernes no me quedo porque me voy, pero el que viene juro que sí me revindico con mi Tata, con mi Tati y con mi Punto.

martes 30 de octubre de 2007

Ésta era una niña que siempre soltaba la mano de su madre y recorría supermercados

Cuando la mamá notaba la ausencia, pedía que llamaran por altoparlante y buscaba hasta encontrar a su hija. Al hallarla, la rutina eran golpes, tirones de pelo y el regaño: "chiquilla porfiada, siempre lo mismo en el supermercado. Te he dicho que te mantengas donde mis ojos te vean y mis manos te alcancen. ¿Acaso sabes lo que piensa él o ésa de allá? ¿Puedes distinguir a quien puede dañarte o herirte? No, ¿verdad?" Pero la hija sí podía. Es por eso que, ante el primer hance, soltaba la mano de su madre y escapaba de ella en los supermercados.


domingo 4 de febrero de 2007

SOMOS LOS PIOJOS

José Jara es heladero y poeta maldito. Lo conocí reporteando para Kafeína. Le llevaba foto, pero me robaron la cámara ese mismo día en la calle, trabajando. Son cosas que pasan. Le pregunté qué creía que iba a pasar con su trabajo con esto del Transantiago. Y nada, léalo mejor.

DÍGASELO A ELLA
Entonces aparece José Jara, 32 años en las calles, va a quedar la cola, predice, pero estén concientes de que el comercio ambulante no se va a acabar. Los pasajeros nos golpean el vidrio y nos llaman. Nosotros le hacemos un favor al público, el público nos hace un favor a nosotros y yo, yo le hago un favor a mi familia. Y quédense piola, pero nuestras mujeres saldrán a dar la cara. Ellas adelante, nosotros atrás, si quieren música, música les vamos a dar. Mándele este recado a la presidenta, oiga, dígale, grábelo bien, que si me quiere ver preso de nuevo, en la cárcel que hizo en Famae, dígale que ahí me va a ver porque no tendré pega. Porque yo trabajo con la frente en alto, mirando las estrellas, no trabajo con la frente agachá, mirando y pateando piedras, a mí me gustan las estrellas. Dígale eso, de parte mía. Cuando quiera conversar que venga y yo le comunico la realidad como es. Yo trabajo lloviendo. Abril, mayo, junio, ando todo mojado. Me corre el agua, pero con la frente en alto. Eso es honradez porque soy padre de familia y tengo cuatro pollitos y no quiero robar de nuevo. Cuando chico delinquí, pero ya no, por los pollos no quiero delinquir otra vez, pero ella lo pide. Díganle, grábenlo. Mire al rededor, cuatro, cinco, seis. Seis trabajadores, seis personas. No sólo seis, le recalcamos, cada uno de ellos carga al menos cuatro personas más, son como veinte que se quedan sin sustento y sólo en este paradero. Sí pues, contesta, los que ve aquí usté no son nada realmente. Aquí máximo somos doce o quince. Y todos son padres de familia. Oiga, dígaselo a ella, mándele el caset, no por mí, por todos los ambulantes callejeros. Nosotros somos los piojos, somos los torrantes, los ignorantes. Pero somos gente sana. Y si me quiero cambiar de pega, ¿qué sé yo? Puro número, hacer negocio, matemáticas de cuarto medio ¿qué sé hacer? nada. Trabajo de feria, negocio nomás, monedas van y vienen. Pero ¿saben qué me tiene loco? grábatelo bien: los pacos. La vez anterior gané más plata con el Pinocho. Trabajando en esto mismo. Entonces no nos molestaban los carabineros. Pero ahora, ahora puro hinchan las pelotas.

sábado 13 de enero de 2007

Wow

Desidia escribió (sic) un comentario bajo un textito mío:

'Hoy entré a curiosear y, por curiosear busqué en noviembre y por uriosear me encontré con ésta "vieja" columna. Han pasdo los meses y ya no leemos nada nuevo, qué pasa, ya no tienen nada que decir o peor aún, ya no hay nadie que tenga algo que decir. qué pasa juventudes columnistas, y el plasma? del fururo. Sé que tú niña sí estás estudiando periodismo, las cosas han cambiado en estos meses, y supongo que algo de lo que imaginabas en noviembre has vivido. estuviste en toma en la Universidad, te amaneces estudiando, carreteas pesado, viajas a la playa, compañeros de carrera en estos meses ya han desertado, son más de dos, y no tienes nada que decir, nada que escribir...bah... hay harto estudio y harta desidia también, en tu blog u otros he visto tu creatividad...'

Diantres, quién diantres eres, joven.

lunes 20 de febrero de 2006

Entre Miedos















Entre escalofriante y molesto como la canción de “Psicosis”, o competitivo y con ganas de ganar como la de “Rocky”. Entre que guardo silencio y sigo la manada, o quemo los libros del preu, agarro mi bici y me dedico a pasear para no sentir el yunque en la espalda. Ese con el grabado de “tienes que quedar en una U tradicional”.
Entre que quiero estudiar y entre que no. Entre que mandaría todo a la cresta y no doy ninguna prueba, o la doy llenando todos los óvalos como me dijo un ermitaño de la época de mi vieja. Así saco mil puntos, todas las universidades me llaman para regalarme la carrera y sacarme una fotito. De paso, mis viejos cumplen el sueño de tener una hija con puntaje nacional.
Entre que dejo de estudiar como lo he hecho todo el año y me dedico a salir todo lo que no he podido. A dormir hasta las 4 de la tarde, ir al cine y ver tres películas seguidas. A perderme toda la tarde y llegar a casa al otro día a la hora del desayuno, con el diario bajo el brazo. Entre que le digo a mis viejos que la doctora Cordero tiene razón: la U no es para todos. Y entre que me echan de la casa y me ponen a trabajar. Entre que saco una carrera, o como dicen mis viejos, termino vendiendo hamburguesas con papas fritas en un local hasta después de los 40. “Buenas tardes, ¿desea ampliar su combo por 300 pesos?”. Entre que no quiero vender papas y entre que sí.
Me cansa caminar por un sendero estándar para asegurar el futuro. Me dan ganas de dejar de ir por la vereda y lanzarme al pasto que va por el lado, quedarme bajo un árbol con la panza al aire con un helado en la mano.
Entre que no me gusta ser tan cómoda y entre que sí. Entre que me da una lata pensar que se viene un año a café, guías y libros interminables, profes cabrones y abstinencias mayores de carretear, y entre que ya no puedo aguantar las ganas de ver mis mil puntos y no dormir pensando en si quedé o no donde quería. Y quedar. Sobrevivir al mechoneo y saltar en la semana de bandas y concursos. Conocer mucha gente. Pagar con el pase azul. Justificar las ausencias con estudios en grupo en casa de algún compañero inventado. Dirigir un movimiento estudiantil. Y ser víctima del guanaco cuando vaya a protestar.
Entre la carrera humanista o la artística. Como si fuera tan fácil. Como si fuera elegir entre pan con palta o con mermelada. De todos modos cualquier cosa es mejor que pan con pan. Y cualquier carrera es mejor que no estar estudiando. Cada día me queda menos para dar la prueba. Entre que si quedo suena “We are the champions” o una cumbia de Tomy Rey para celebrar. Y si no quedo. Filo, Tomy Rey va igual. Bailo todo lo que este año de estudio no me ha dejado, me pongo a vender papas y después vemos lo demás.

Noviembre de 2005, Zona.cl